domingo, 16 de noviembre de 2014

Médico tradicional dice que la fe es la mejor cura para picaduras


“La gente tiene una fe absoluta en que el médico tradicional curará todos sus males y es esa fe la que realmente lo cura”, dice el médico tradicional Félix Colque, al señalar que la mente de sus pacientes es el arma más poderosa para su trabajo.

Desde niño aprendió de su padre, Timoteo Colque, toda la sabiduría y los misterios que encierra la naturaleza y desde hace 23 años ha dedicado su vida a atender y curar los males de todos quienes le piden ayuda.

Entre ellos la conocida jap’eqa, una enfermedad relacionada a lugares sajra (malditos) pero también a la maldición de hormigas y otros insectos que le hayan podido echar a quien irrumpió en su colonia.

“En la mayoría de los casos no es jap’eqa pero la gente de las comunidades, que vive y que sabe, está segura que es así y viene con todos los síntomas”, dice el médico tradicional para mostrar el poder de la mente.

Según la cosmovisión campesina, la maldición de las hormigas desata una fiebre intensa, ronchas y sarpullidos en la zona afectada que puede pasar a todo el cuerpo, inflamación y todo en menos de 48 horas.

El tratamiento para esta enfermedad en la medicina tradicional inicia con palabras de alivio y seguridad de que se va a sanar. “Le decimos ‘tranquilo ahorita te vamos a sanar. Todos tus males se van a ir lejos”, relata Colque.

Luego se le pueden dar baños de agua tibia y usar algunas plantas aromáticas o incienso. Según Colque estos aromas son muy efectivos porque para el paciente son familiares.

Para Colque el tratamiento inicial no es más que una terapia sencilla de relajación, apoyada por técnicas de psicoterapia y aromaterapia.

Lograr la tranquilidad y seguridad en el paciente es el punto de partida para continuar con el tratamiento.

“En la mayoría de los casos es una enfermedad psicológica. El que la conoce, ve una hormiga y en su mente cree que se llenarán de ronchas y así sucede”, cuenta Felix al señalar que su experiencia le ha dado la virtud de reconocer cuándo las heridas y síntomas son producto del veneno de algún animal o de la psique del paciente.

Cuando la enfermedad es psicosomática el paciente puede superar todos sus síntomas en 48 horas.

Pero cuando la enfermedad está muy avanzada y requiere de tratamientos farmaceúticos, le recomiendan acudir a un médico de la ciencia occidental moderna.

PRIMEROS AUXILIOS

El sabio andino cuenta que existen algunas prácticas de atención inmediata, en caso de que no haya un hospital o centro de salud cerca. Estas prácticas podrían ayudar en caso de recibir la picadura de una araña o insecto venenoso.

Lo primero es siempre tranquilizar a la víctima y recostarlo o sentarlo. “Hay que evitar que la sangre circule con mayor rapidez”, aconseja.

Lo siguiente es controlar la temperatura. “Se pueden poner fomentos de orina o alcohol, la sal de la orina es muy efectiva”, dice Colque. Cuando la fiebre ha cundido a todo el cuerpo, se puede mojar una sábana y cubrir a la persona.

También se puede hacer un pequeño corte en cruz y succionar el veneno con la boca para luego escupirlo; siempre y cuando el que brinde esta atención tenga la dentadura sana, libre de aftas, encías inflamadas, caries u otras heridas por las que pueda ingresar el veneno. “Si no es así es mejor no hacerlo”, recomienda.

Si el veneno es penetrante una de las opciones es provocar un infección colocando bosta de vaca o incluso heces. “Esta infección permitirá que el veneno salga con la pus, y también hace que el organismo mande defensas a la zona afectada”, explica.

Estas prácticas pueden ser usadas solo de emergencia para picaduras de abejas, viuda negra, escorpión y huayronqo (abejorro), pero luego deben ser atendidas en un hospital.

Bolivia reconoce la medicina tradicional

El Estado Plurinacional de Bolivia reconoce las prácticas milenarias para la curación de enfermedades desde el año 2009 con su incorporación en la Constitución Política del Estado, y está regida mediante la Ley Nº 459 de medicina tradicional ancestral boliviana, promulgada el 19 de diciembre de 2013.
“La ciencia debería aprender del campo”

“La ciencia debería observar y aprender del campo todas esas prácticas milenarias tan efectivas”, señala la entomóloga, Daniela Aguirre al indicar que los médicos tradicionales y los abuelos de las comunidades manejan conocimientos de miles y miles de años probando y perfeccionando las prácticas.

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